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Andorra y su reactivo mercado de alquiler

Andorra y su reactivo mercado de alquiler
Pere Auge

Los últimos meses se ha hablado de tensiones en el mercado de alquiler andorrano, básicamente debido a que los precios suben y la oferta es escasa. Que los precios suban es normal si la demanda también lo ha hecho y que la oferta sea escasa tiene mucho que ver con la activación del mercado, lo que, en esencia, tampoco debería ser una mala noticia, con matices, claro.

La superación progresiva de la crisis mundial acompañada de nuestra más particular, la financiera, sobre todo impulsada por los sectores turístico y del resto de servicios, con la creación de nuevos puestos de trabajo y la exitosa llegada de casi 4.000 nuevos residentes, ha evidenciado un incremento de la demanda de viviendas de alquiler combinada con una falta de oferta suficiente, lo que ha motivado en algunos casos un incremento de precios, por otra parte lógico atendiendo a las reglas del mercado.
En otro caso, las particularidades de nuestro país, han evidenciado algunos problemas adicionales, como la reconversión de viviendas en alojamientos turísticos, modalidad que ha merecido cambios legislativos y un incremento del control y de la lucha contra las situaciones irregulares, algo normal por otra parte .

A nivel general de país, últimamente hemos visto algunas reivindicaciones sindicales que, aprovechando la ocasión, clamaban por una congelación general de los alquileres del país, hipotéticamente porque había malvados propietarios que aprovechaban contratos vencidos por incrementar los alquileres y que esto estaba provocando un incremento generalizado de los precios, lo que ha sido totalmente desmentido por el sector inmobiliario, que especifica que dichos incrementos son puntuales y que afectan mucho más a las viviendas de alto nivel, demandados por algunos nuevos residentes de un también alto poder adquisitivo y que, en cambio , en el resto de viviendas los incrementos de precio habían sido moderados.

El mercado es sabio, y la ley de la oferta y la demanda actúan de reguladores casi perfectas en la mayoría de supuestos. Otra cosa es que hagan falta unas políticas públicas que motiven a la iniciativa privada a invertir e impulsar nuevos proyectos y se creen más inmuebles destinados al alquiler y atención, en las diferentes modalidades, incluidas las residencias de estudiantes de demanda claramente al alza y es claro que se modifique y flexibilice el contrato de arrendamiento.

Debemos ser optimistas ante los movimientos que experimenta el mercado, pues era mucho peor cuando todo iba a la baja sin remedio. Hoy, la mayoría de sectores, excepto el comercio y el financiero, en proceso de redefinición y reestructuración, están creciendo, y esto se verá reflejado en los salarios y el poder adquisitivo de los consumidores al tiempo que permitirá asumir el incremento de precios del alquiler que el mercado va regulando y cuando el sector financiero haya reaccionado y el mercado del alquiler haya madurado llegará la hora de volver a incentivar la compra de viviendas y entonces ya podremos decir que de verdad hemos superado la crisis y que las expectativas de progreso se consolidan.

El país cambia tan deprisa como también lo hace el mundo y Andorra tiene que cambiar de estrategia para, en lugar de reaccionar a los problemas presentes, saber anticiparse a las necesidades futuras. Este cambio de mentalidad deberá imponerse sí o sí si queremos sobrevivir primero y progresar después, y debe tener un claro reflejo en las políticas estatales y comunales de la vivienda en todas sus diversas manifestaciones.

Pere Augé

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